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lunes, 3 de febrero de 2014

Desenredando la crisis



El pasado viernes 17 de enero, luego de una primera cancelación por temas de salud, tuvimos la suerte de contar con la presencia de la economista Amaia Pérez Orozco en el CSO La Fábrika de Villalba. La invitamos para que nos ayude a desenredar la crisis y pudimos oír, conversar y debatir sobre a) la mirada crítica del feminismo a la crisis. b) qué es “la vida que merece ser sostenida” y c) cómo nos podemos organizar para gestionarla.
El siguiente escrito no es un resumen de lo que nos contó Amaia, sino más bien cómo vivimos, interpretamos y digerimos la charla nosotras, que no somos economistas. Hemos pedido a Amaia que nos revise estas líneas por si metíamos la pata.

I
Vamos por partes, lo primero que nos contó Amaia fue qué es la crisis. Desde la mirada del feminismo no llamamos crisis al estallido financiero, esa no es nuestra crisis, esa es la crisis que ha puesto en jaque el sistema de acumulación capitalista. Para el feminismo, el ecologismo y otras corrientes críticas de pensamiento, la crisis viene de antes y está dada por la insostenibilidad e injusticia del sistema capitalista y heteropatriarcal que ha mercantilizado la vida, poniéndola  al servicio del proceso de acumulación de capital. Para el capitalismo, nuestra humanidad se reduce a ser “fuerza de trabajo” y a “consumir”.
La mirada feminista intenta poner en el centro de la economía (entendida ésta como la gestión de la vida cotidiana) el sostenimiento de la vida. Por eso, para la economía feminista, no hay que centrarse en el crecimiento económico, que va a generar empleo, que a su vez generará consumo, sino más bien, propone mirar fuera de la lógica del mercado, pues todas las estructuras que sirven al mercado giran en torno a la acumulación de capital. Si somos capaces de mirar fuera de la lógica capitalista y heteropatriarcal, veremos que la economía, vuelve a sus orígenes, a su concepción más básica: gestionar cómo se debe sostener la vida. Solo así, desde esta otra mirada nos reconoceremos a nosotras mismas como seres humanos en toda su dignidad y no solo como mano de obra.
¿Y por qué hablamos de una lógica heteropatriarcal que guía el capitalismo? Porque de un lado, el capital invisibiliza y menosprecia el trabajo necesario para mantener la vida y de otro, lo hace recaer básicamente en una parte de la población, las mujeres. Así pues, las mujeres dentro del capitalismo han sido una fuerza imprescindible para reproducir la mano de obra, pero este trabajo, el de los cuidados, no cuenta, es invisible, nunca hasta hace muy poco, ha constado en ningún análisis económico, ni siquiera en las críticas a la economía que se hacen desde las “izquierdas”.

II
¿Qué queremos decir cuando hablamos de “la vida que hay que sostener”, que “merece la pena ser vivida”? La lógica heteropatriarcal, que como hemos visto invisibiliza y menosprecia el trabajo de los cuidados, nos ha convencido de que los seres humanos somos individuos independientes y autosuficientes. Las feministas siempre han dicho que la autosuficiencia es una mentira. Las personas somos cuerpos precarios y vulnerables y necesitamos constantes cuidados. Y también somos dependientes de la naturaleza. Por eso, esa vida que se hay que sostener, no es la vida de un individuo autosuficiente e independiente cuyas necesidades se satisfacen en el mercado, sino que la vida que hay que sostener es una vida frágil y dependiente. Los cuidados adquieren centralidad e importancia pero hay que ver también de qué hablamos cuando nos referimos a los cuidados, pues dentro de la lógica heteropatriarcal, los cuidados adquieren una dimensión reaccionaria y conservadora. Expliquemos un poco esto último: hombres y mujeres hemos construido nuestras identidades de maneras muy diferentes. Los hombres la construyen como sujetos independientes, capaces de buscar su propia realización. Esto lo logran entrando en el mercado laboral, con un trabajo remunerado, si hay suerte, haciendo una carrera profesional. En cambio, desde la perspectiva heteropatriarcal, las mujeres se construyen para los demás. La felicidad de las mujeres no está en buscar su propio bienestar y felicidad, sino que se realizan a través de la felicidad de los demás: de sus parejas, hijos e hijas, de sus seres queridos. A las mujeres les han enseñado a renunciar a si mismas.
Por eso, no hay que caer en una lectura idealizadora de los cuidados y más bien podríamos hablar de una ética reaccionaria del cuidado:
-          Recaen básicamente en solo un sector de la población, las mujeres
-    Estas mujeres suelen poner su felicidad por debajo de la felicidad de sus seres queridos, se idealiza el sacrificio de las mujeres por sus familias. En última instancia, esta valorado positivamente que las mujeres se inmolen por sus familias.
-          Se busca el bienestar de sus propias familias, las demás que se apañen
-          En última instancia, ocultan los conflictos porque amortiguan las tensiones sociales y económicas (pensad qué pasaría si se declarara una huelga de cuidados)
Esto último es muy importante. El Estado, para rescatar al mercado, a la banca, a los sistemas financieros, han atacado con furia las condiciones de vida de la gente. Recortes sociales, desahucios, precariedad no solo del trabajo, sino de la vida. A menudo nos preguntamos como la gente aguanta tanto sin estallar. Una respuesta estaría en ver cómo los hogares han desplegado tres estrategias de supervivencia:
a) La economía de rebusque: buscar todo tipo de fuente de ingresos, un trabajo remunerado, que cada vez es más precario, pero también recurrir al autoempleo, que a veces es autoexplotación, a la economía informal, al subempleo en todo y en nada a la vez.
b) La economía de retales: los miembros de los hogares, incluso quienes se independizaron pero han tenido que volver, ponen en común todos los recursos disponibles, de dinero y  tiempo, haciendo de todo para llegar a fin de mes.
c) La economía invisible, el trabajo no remunerado: es decir, cuando hay que seguir viviendo y cuidando y el estado ha recortado prestaciones ¿Quiénes asumen el cuidado de niñxs, de ancianxs, de personas dependientes? Todo esto es un trabajo que hay que sacar adelante pero se hace fuera del mercado, no se paga y por lo tanto, está invisibilizado, alguien lo hace, pero no se sabe quien.
Estas tres estrategias son globales, se desarrollan en el ámbito privado (hogares) y están feminizadas, recaen casi siempre en las mujeres, esas madres coraje o superwoman que lo hacen todo por la felicidad de sus seres queridos y de paso, así construyen su felicidad.

También hay que tener en cuenta que estas estrategias de supervivencia no son iguales para todxs. No podemos hablar de que cada vez hay más pobres mientras unos pocos se enriquecen. Esto sería un planteamiento dual: ellxs y nosotrxs. Pero no es así, dentro del nosotrxs la crisis ha impactado de mil maneras diferentes, por eso hablamos también de un proceso de hipersegmentación social. La crisis no nos afecta igual a todxs. No todxs nos posicionamos de la misma manera frente a los problemas comunes. Algunxs tendrán trabajo, otros no, algunos no tendrán derechos de ciudadanía, otrxs si, algunos tendrán redes familiares y sociales en los que apoyarse, otros están más desprotegidos. Por ej. Si nos fijamos en los recortes en sanidad, estos no le afectarán por igual al médico que está luchando por defender sus derechos laborales, que al parado que se verá excluido luego de seis meses de no cotizar, o al inmigrante que ha sido radicalmente borrado del sistema.
“La vida que merece ser sostenida”, es un concepto que está por construir, es un debate abierto y colectivo, en el cual todos y todas tenemos que aportar.

III
Por último, se habló de cómo organizar o gestionar la vida que merece la pena ser vivida. Ahora mismo, quien garantiza o mejor dicho, quien no garantiza la vida de las personas es el mercado y también el Estado, que sirve a los mercados. La lógica heteropatriarcal invisibiliza que la vida se gestiona, en última instancia en los hogares, donde como hemos visto es el lugar donde realmente se viven todos los ajustes económicos y se despliegan las estrategias de supervivencia.

Hay que pensar en otras formas de organización de la economía, dado que el mercado y el estado no garantizan la vida. Tampoco hay que perder de vista que los hogares hoy en día son una institución poco o nada democrática.
Entre las “otras formas” que hay de organizar una economía que gestione el sostenimiento de la vida, se habla por ejemplo de la economía social, la autogestión, monedas sociales, diversas formas de trabajo colectivo. Hay que seguir exigiendo al estado que garantice lo público, la sanidad, la educación, la cultura, y también hay que democratizar radicalmente los hogares. Los cuidados no son sólo cuestión de mujeres. Todos debemos ser solidarios y cuidarnos unos a otros. Hay que mirar otras formas de convivencia más liberadoras y comprometidas, y hay que empezar a luchar desde el propio hogar. Hay que democratizar, visibilizar y politizar los hogares. Se trata de llevar la lucha más allá del mercado laboral. La economía feminista plantea la lucha no desde la precariedad del mercado laboral, sino la lucha desde la precariedad de la vida en su conjunto.

IV
Para terminar el coloquio que siguió a la charla, hicimos una ronda entre los participantes de qué es lo que significaba para cada uno de nosotrxs la vida que merece la pena sostener y estas fueron algunas de las demandas que se escucharon:
-         que el trabajo esté integrado en la vida (menos horas dedicadas, más flexibilidad, otras formas de trabajo)
-       que la precariedad de la vida, de cómo garantizar el ciclo vital nuestro y de las generaciones venideras no nos estrese ni nos quite el sueño, que lo elemental esté garantizado (alimentación, salud, educación)
-          Dignidad, libertad, solidaridad, valores, amor
-          Crear comunidad, salir del individualismo
-          Volver a la naturaleza, vivir en consonancia con la naturaleza
-          Crianza compartida, salir de la familia nuclear
-          Autonomía y autogestión
-          Respeto a la singularidad, a la diversidad
-          Que la muerte sea digna
-          Que la vida merezca la alegría

El debate sigue abierto, la lucha continua.

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