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jueves, 31 de enero de 2013

Como Enfrentar el Acoso y las Agresiones Sexuales en Espacios Alternativos: una Propuesta de Proceso



Como Enfrentar el Acoso y las Agresiones Sexuales en Espacios Alternativos: una Propuesta de Proceso
 
Este documento fue desarrollado por un grupo de trabajo durante un seminario sobre género que tuvo lugar en Escanda en septiembre de 2003. Much@s participantes habían estado anteriormente en situaciones en las que hubiera sido muy útil disponer de un marco colectivo de este tipo. Por este motivo, desarrollamos este conjunto de recomendaciones a partir de las experiencias de lo que había y no había funcionado en casos pasados a la hora de enfrentarse de forma constructiva a situaciones de agresión sexual en nuestros espacios. La propuesta está basada en la sugerencia de plan de acción anti-agresiones desarrollado por gente de Acción Anti-Fascista de Estocolmo, quienes realizaron gran parte del trabajo, por lo que les hacemos llegar nuestro respeto y reconocimiento.
 
Nunca trabajaríamos con un racista, así que ¿por qué trabajar con un acosador o un violador? La lucha contra el sexismo no es menos importante que la lucha contra el racismo u otras formas de agresión discriminatoria. Pero el sexismo y los comportamientos sexistas se aceptan demasiado fácilmente, también en "nuestros" espacios, y la lucha antisexista a menudo no es una prioridad política real. Esto tiene que cambiar. La responsabilidad de crear espacios no sexistas tiene que ser compartida por todo el colectivo. Queremos crear un ambiente donde quienes sufran comportamientos sexistas o agresiones sexuales se sientan con la capacidad y fuerza de denunciarlo, y tengan la certeza de que siempre se les tomará en serio.
 
Este procedimiento contra las agresiones puede ser parte de un esfuerzo más amplio para dar prioridad a la creación de ambientes antisexistas. La incorporación explícita y central de principios y procedimientos claramente antisexistas en las formas en que organizamos nuestros eventos y espacios mostraría que nos tomamos en serio la lucha contra comportamientos sexistas y agresiones sexuales. También permitiría continuar con otras tareas importantes mientras nos enfrentamos a estos incidentes, y reduciría en gran medida la confusión, los miedos y la rabia que siempre se dan cuando se hacen públicos los casos de agresión sexual o violación. Esto haría nuestros espacios más abiertos y seguros.
Hemos decidido utilizar casi siempre un lenguaje neutral en cuanto a género en esta propuesta, pues cualquiera puede ser víctima de una agresión sexual. Sin embargo, también somos plenamente conscientes de que la inmensa mayoría de las víctimas de estas agresiones son mujeres, y que una mayoría aún mayor de agresores son hombres.
 
Nuestor objetivo con esta propuesta es encontrar modos de enfrentarse al acoso o la agresión sexual y a la violación en todos nuestros espacios. No obstante, las condiciones para llevar a cabo el proceso serán diferentes si se trata de un caso local, donde la gente se conoce y hay tiempo para afrontar los problemas sin prisas, o cuando ocurre en un evento multitudinario que dura apenas algunos días. Por tanto, es necesario adaptar esta propuesta a las distintas circunstancias.
 
En grandes reuniones o encuentros, es buena idea que se designe desde el principio a una persona o grupo al que cualquiera pueda acudir si siente comportamientos sexistas o es víctima de una agresión sexual o violación. La responsabilidad de ésta persona o grupo sería poner el proceso en marcha lo antes posible y mantener informado al plenario, para reducir los cotilleos y malentendidos (algo especialmente importante debido a la vulnerabilidad emocional generada por estas situaciones). Reconocemos la importancia de tener un proceso abierto y transparente para que los conflictos relacionados con el género no se resuelvan a puerta cerrada, como se ha hecho tantas veces. No obtante, también debemos respetar la privacidad y la confidencialidad de la víctima, por lo que es importante encontrar un equilibrio entre estos dos objetivos.
 
Esta propuesta es una colección de herramientas, no un dogma, hay muchas formas de enfrentarse a las agresiones sexuales y las violaciones que deberían ser exploradas, también fuera de nuestros espacios. No hay un proceso perfecto para enfrentarse a estos temas: cada manera de hacerlo será una negociación entre ideas importantes como es la justicia, la autonomía, o la confianza. Este es el equilibrio que proponemos, basado en los siguientes principios:
a) La víctima siempre define qué cuenta para ella o él como acoso o agresión sexual o como violación, y el grupo siempre le debe de creer.
b) La mayoría de la gente puede cambiar sus actitudes y comportamientos sexistas, por lo que la exclusión inmediata y final no es la solución perfecta. El objetivo debería ser la reintegración y la rehabilitación del agresor en nuestros espacios.
c) Poc@s de nosotr@s tenemos las capacidades necesarias para dar las atenciones que precisa una víctima de violación ni para rehabilitar a un violador. En estos casos es mejor acudir a profesionales. Por tanto, las recomendaciones que siguen no se refieren a situaciones en que se ha utilizado violencia extrema, sino a casos menos traumáticos de acoso o agresión sexual, que son desafortunadamente una realidad casi cotidiana también en nuestros espacios.
 
Sobre esta base, estos son los pasos que podemos dar sin implicar a las autoridades estatales:
1) Cuando alguien dé a conocer una agresión o una situación de acoso, o cuando comienza a haber rumores sobre algún caso, deberían formarse lo antes posible dos grupo para tratar el caso: el grupo de apoyo a la víctima, y el grupo de contacto con el/la agresor/a. Mientras estos grupos no se hayan formado, el/la agresor/a no será bienvenido a las actividades o espacios donde se haya producido el incidente.
 
2) Si la víctima está de acuerdo, se debería convocar lo antes posible una asamblea, para informar sobre la situación y formar los grupos. Si no hay asamblea, se deben formar los grupos de manera informal.
 
3) La función de uno de los grupos será hablar con la víctima. Este grupo debería estar formado por gente de confianza de la víctima confía, que le sean cercanas. Los objetivos serán:
a) escuchar todo lo que quiera expresar,
b) darle apoyo, y
c) ver qué opinión tiene sobre la forma de llevar a cabo el proceso, y si tiene alguna sugerencia al respecto.
 
4) La función del otro grupo será hablar con el/la agresor/a. Sería positivo que las personas de dicho grupo le conozcan y tengan su confianza, pero que sean capaces de criticarle y enfrentarse a sus actos. Los objetivos de este grupo serían:
a) escuchar su versión,
b) hacer llegar esta versión a la víctima, y
c) pedir al agresor una reflexión, que intente ponerse en el lugar de la víctima para comprender cómo se siente y por qué.
Es importante recordar que es difícil admitir públicamente un acto de agresión o acoso sexual, por lo que es necesario un cierto grado de confidencialidad para que el/la agresor/a pueda confrontar sus actos.  No obstante, para limitar los rumores es importante que posteriormente haya un flujo de información hacia el grupo, una vez que el caso se haya resuelto.
 
5) El grupo de apoyo a la víctima y el grupo de contacto con el/la agresor/a (y la víctima si quiere participar) desarrollarán una línea de trabajo a seguir con el agresor, decidiendo sobre cuestiones como: ¿Debería el/la agresor/a ser excluido/a totalmente? ¿Podría seguir presente en contextos y espacios donde la víctima no tenga ningún contacto con él/ella? ¿Podría el/la agresor/a ser readmitido/a si está dispuesto/a a admitir su problema y trabajar en su resolución? El motivo de todo esto es crear una base para que el agresor entienda qué ha ocurrido - a menos que se trate de un caso de violación o de sexismo agresivo y consciente, en cuyo caso no hay nada que entender - y el objetivo es que no repita nunca ese tipo de comportamientos. Durante el proceso, el grupo de apoyo debe estar en contacto permanente con la víctima para contarle qué ocurre y ver cómo se siente. Cuando el problema se saca a la luz, el dolor puede regresar, y tal vez la víctima necesite aún más apoyo que al principio. El objetivo es ayudar a la víctima a expresar en palabras lo ocurrido y reforzar su autoestima.

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