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jueves, 31 de enero de 2013

En la Universidad Socioambiental de la sierra


Agradecemos a la organización de la Universidad Socioambiental habernos invitado a participar en el día dedicado a los movimientos sociales en la Sierra.

Desde hace tiempo, un grupo muy diverso de mujeres decidió unirse, de manera espontánea, no jerárquica, inclusiva y sin una estrategia de trabajo clara, para aportar su mirada feminista a todas las luchas, colectivos, mareas, etc. en las que participamos. Conversando, estudiando, leyendo y sobre todo, HACIENDO nos dimos cuenta que nuestra experiencia como mujeres, cada una muy diferente a la de la otra, siempre tenía un punto en común y era cómo el patriarcado atraviesa los distintos movimientos sociales en los que participamos.

La mirada a través de las gafas violetas nos ha hecho ver y comprender que en los movimientos sociales hay un fuerte punto de vista androcéntrico que hace que las diversas reivindicaciones y demandas de las mujeres sean dejadas en un segundo plano. Normalmente, nosotras mismas relegamos el valor de nuestra mirada para adecuarnos a lo que la mirada masculina  marca como importante y digno por lo que luchar. Con la crisis, aunque muchxs de nosotrxs reconozcamos la importancia de la lucha feminista, hemos terminado subordinándola a la urgencia de la lucha contra el capital. Participamos en diversos colectivos, muchas de nosotras somos multimilitantes, y sin embargo, poco podemos hacer en los mismos para intentar que la lucha feminista confluya con la lucha contra el capital, contra el fascismo, contra el racismo y la xenofobia.

En menos de un año, dos vecinas de la sierra han sido víctimas mortales del patriarcado. Cuando hemos intentado visibilizar estas muertes no se nos ha acompañado, y sabemos que necesitamos la voz de todos y todas para que nuestra rabia se oiga. Si no nos ponemos las gafas violetas seguiremos poniendo en las agendas los temas que por tradición androcéntrica, tanto en política como en el activismo, se consideran prioritarios.

Y así también en las ciencias sociales y humanas. Normalmente, los tópicos a estudiar, reflexionar o investigar son lo que la tradición androcéntrica considera como válidos. No es difícil ver ahora en diversos eventos académicos, como esta Universidad, a muchas mujeres como ponentes. Consideramos muy valiosa la participación de mujeres como expertas, pero también pensamos que más allá de centrarnos en la paridad,  las experiencias y demandas propias de las mujeres en todos los ámbitos temáticos deben ser tomadas en cuenta. Así como cuando la historia es solo contada desde el punto de vista de los vencedores no llegamos a conocer la verdad del hecho histórico, si abordamos cualquier disciplina únicamente desde un punto de vista androcéntrico, nos quedamos con una visión sesgada. De otro lado, pensamos que el modelo de clase magistral, charla o mesa redonda (donde solo debaten los que están en la mesa), clásico en la educación tradicional, donde quien “sabe” habla y lxs demás escuchamos no facilita la creación de conocimiento. Pensamos que una metodología más participativa es mejor si lo que deseamos realmente es capacitarnos y conocer la realidad que no rodea para así hacer nuestras luchas más efectivas. Las y los feministas, nos visibilizamos como colectivo reivindicativo pero también ponemos el acento en otra forma de hacer, de luchar, de analizar, de buscar porqués, pues creemos que forma y contenido interactúan reforzándose.

Otra de las consecuencias de ponernos las gafas violetas nos ha llevado a visibilizar y denunciar situaciones de desventaja, de menosprecio, situaciones injustas que sufrimos las mujeres que participamos en los movimientos sociales.  Por mencionar algunos ejemplos claros:

- El  uso del tiempo en los debates y asambleas: en los movimientos sociales de la sierra  están sobrerrepresentadas las voces masculinas. Además, suele terminar imponiéndose quien más habla, quien levanta más la voz, quien se expresa con más postura de autoridad y seguridad. Creemos que es importante hacer un análisis serio de porqué hay menos mujeres participando activamente en los movimientos sociales.

- El exceso de protagonismo de algunas personas, por lo general, hombres. Si a esto le sumamos las autoalabanzas y autoadjudicaciones, se termina creando líderes que responden al modelo patriarcal de liderazgo jerárquico.
En este tipo de situaciones, se nos desautoriza a través de la sobrevaloración que hacen los hombres de sus propias cualidades o aportes a la lucha, a veces incluso, apropiándose de ideas nuestras o dándole una pequeña vuelta de tuerca para “mejorarlas” y presentarlas como propias. No es que nosotras queramos o necesitemos ese protagonismo, pues somos conscientes de que el éxito de nuestras luchas se logra a través del trabajo conjunto de todos y todas, lo único que reclamamos es no ser INVISIBILIZADAS. Tampoco se  analiza porqué hay tantos “líderes” masculinos, tantos hombres entregados a tiempo completo o casi completo a la militancia. Seguramente, en  muchos casos estos líderes tienen a sus compañeras o incluso a sus madres,  solucionándoles  todo lo relativo a la esfera doméstica y de cuidados.

- Apelar a la superioridad de la lógica -que se entiende como atributo de los varones- para imponer criterios. Además, esta lógica casi siempre es androcéntrica. Peor aún es cuando se llega a ridiculizar los sentimientos y las emociones –cualidades erróneamente atribuidas a las mujeres.

- Cuando se hacen peticiones "inocentes", que automáticamente nos encasillan en los roles femeninos tradicionales, como hacernos cargo de las tareas administrativas, secretariales, de orden, de limpieza, de cocina, tareas, que a pesar de su importancia no suelen ser valoradas, tareas que además no implican participación en la toma de decisiones.

- Cuando se realizan ataques misóginos mediante comentarios repentinos, que apelan a los estereotipos de género y se nos descalifica y ridiculiza en base a tópicos  machistas.

Dentro de los movimientos sociales de la sierra, tenemos este enemigo: posponer el debate de género, porque siempre hay algo más importante o porque no llegamos a ver que erradicar el patriarcado es prioritario para que los diversos movimientos sociales trabajen y luchen alcanzando el máximo de su potencial transformador.

Y citando a Vandana Shiva en su libro “Abrazar la vida”: “La recuperación del principio femenino se basa en la amplitud. Consiste en recuperar en la naturaleza, la mujer y el hombre las formas creativas de ser y percibir. Por lo que se refiere a la naturaleza supone verla como un organismo vivo. Respecto a la mujer supone considerarla productiva y activa. Y por lo que atañe al hombre, la recuperación del principio femenino implica situar de nuevo la acción y la actividad en función de crear sociedades que promuevan la vida y no que la reduzcan y amenacen.”  


COLECTIVOS FEMINISTAS DE LA SIERRA

Villalba, 12 de julio de 2012

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